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Indarkeria sexista kontzeptua berriz pentsatuz

indarkeria






Garaipen, Medeak eta FICEk antolatuta.

Egitaraua: Indarkeria sexista kontzeptua berriz pentsatuz

Ahmad Sa'adat askatu!!!!!!

Hilaren 22an Ahmad Sa'adat PAHFren idazkari orokorra okupazio sionistaren epaitegi baten aurrean izanen da preso politiko palestinarrak pairatzen duten isolamendu egoera salatzeko. Sa'adat-ek sei hilabete darama isolamenduan basomartuan kokatzen den Ramon espetxean. Aldez aurretik, beste hamalau egun eman zituen isolamenduan Hadarim espetxean.

Sa'adatek preso politiko palestinarrak pairatzen duten egoera bortitza, isolamendua, jasaten ari da. Beste presoekin harremanak izatea debekatzen diote, ezin du libururik izan eta soilik bi astetan behin irakurri dezake egunkari bat. Ezin du bere senitartekoen bisitarik jaso. Patiora eramaten dutenean, ordubete eskasa egunean, eskumuturrak eta orkatilak lotzen dizkiote.

http://www.freeahmadsaadat.org/

Anariren diska berriko abestia: Harriak

BideHutsen web orrian Anariren diska berriko (Irla izan) abesti bat aurreratu digute! eskerrikasko!

Harriak

Anariren myspacean ere jarria dago abestia jada: AnariAlberdi

Harriak
Nik besoa eman zuk eskua hartu
hala ere beldurrik ez didazula diozu
zeru beltzetik elur zuria ari du
bakoitzak murrua bere erara egiten du
harri pila bat dut zain ohean
utzidazu gaur gordetzen zurean

Badira gau ilunean baino
ikusten ez diren hainbat gauza
beldurrak eta arrainak
hil arte hasi eta hasi
eta hasi
behin zubi bat oso osorik jan nuen
lehenengo harritik azkeneraino
ta hainbeste nahi nuenez ...

Arrain bat oparituko dizut
nola zeunden ulertzeko
zenbat ur behar duen arnasteko
zenbat ur bizitzeko
harri pila bat dugu metatua
begien atzeko aldean
zubiak, murruak, bideak, etxeak, harriak finean
gorputza, galderak, begiak, hitzak, giltzak eta ohea
diogenesen sindrome emozional batek jota bezela
amets zaharrak ereitzen dittugu gorputz berri ta emankorretan
nor garen ahaztu arte .opatzen besteen ankartetan
besarkada nazazu gogor iztarrekin
eranez ateratzeko
zure barrura sartu nahi nuke
nor zaren ikusteko
...

* Transkripzioa nere sobrelamartxakoa da, akatsak ere bai...!

Ekonomia feminista

Luzea baina oso interesgarria!

"No soy terrorista, porque no he torturado ni asesinado a nadie"

Para la justicia y para una parte de la sociedad chilena, Jaime Marileo Saravia es un terrorista, porque un tribunal lo condenó a cumplir una condena de 10 años y un día por el incendio de alrededor de cien hectáreas de pino y eucaliptus del fundo Poluco-Pidenco en el año 2001. Para su comunidad y para cada vez más chilenos y ciudadanos del mundo globalizado, él es un preso político mapuche condenado en la lucha por la recuperación de sus tierras.

LUCIA SEPÚLVEDA - ERCILLA, WALLMAPU - 29 / 08 / 09

Jaime Marileo tiene 33 años, y cayó preso en agosto del 2003, cuando el gobierno del ex Presidente Ricardo Lagos, a través de la gobernación provincial de Malleco-Angol, se querelló contra los comuneros utilizando la legislación antiterrorista heredada de Augusto Pinochet. La otra parte querellante fue la poderosa Forestal Mininco.

Es el noveno de los hijos de Lorenza Saravia Tripaillan. Trabaja como campesino en su comunidad de origen, Cacique José Guiñon (ubicada en el sector Pidima, comuna de Ercilla, Región de la Araucanía) y usa la lombricultura para mejorar el suelo agotado y escaso. Artesano en madera, entre los instrumentos mapuche su preferido es el kullkul, cuya sonoridad arranca de un cacho de buey. Este instrumento de viento se usa para llamar y reunir a los mapuche. Desde agosto de 2008, está con salida de fin de semana y seis meses –como resultado de una prolongada huelga de hambre junto a Patricia Troncoso - había accedido a reclusión nocturna.

Poco después, el gobierno obtuvo el ADN de Marileo incorporando sus datos genéticos al registro nacional, inaugurado precisamente con las muestras de los condenados por la tierra, los mapuche. En marzo de 2009, la Corte de Apelaciones de Temuco negó por segunda vez la libertad condicional solicitada por él, su hermano Juan Marileo y Patricia Troncoso. Con estudios de educación básica, Marileo es parte de la nueva generación de jóvenes que utilizan las nuevas tecnologías de información. Esta conversación la desarrollé por internet, por etapas, desde marzo de este año, pues su acceso a las cabinas que hay en el pueblo más cercano, no es frecuente.

- ¿Qué le diría a quienes lo califican de “terrorista” y niegan su condición de preso político?

Al Estado, a las empresas forestales, los latifundistas, los políticos de derecha y concertacionistas, y también a las personas desinformadas, le respondo que no soy terrorista, porque no he torturado ni asesinado a nadie para imponer un orden social. Como luchador social, sólo ejerzo el legítimo derecho a defenderme, a reclamar y a protestar por la falta de agua en las comunidades, por la desaparición de los árboles nativos y de hierbas medicinales como el canelo – sin los cuales las machis no pueden seguir existiendo - y por la recuperación de tierras para que el pueblo mapuche se siga reconstruyendo. Me considero preso político porque mediante la llamada “Operación Paciencia”, el gobierno de Ricardo Lagos Escobar persiguió y reprimió a las comunidades mapuche que estaban recuperando tierras ancestrales doblemente usurpadas, una vez por la llamada “Pacificación de la Araucanía” y después de nuevo, por la dictadura de Pinochet. *. Según la política estatal neoliberal se estaba atentando en contra de la inversión forestal, pero esa inversión realizada en territorio mapuche atenta en contra de todas nuestras manifestaciones culturales y nuestra permanencia como pueblo ancestral.

- ¿Cómo ve la situación actual en territorio mapuche y cuáles son las perspectivas?

En el presente hay un profundo dolor porque siguen matando a nuestros hermanos. Nos duele la mala política del gobierno y la poca preocupación para resolver los temas de fondo.Eso lleva cada cierto tiempo a situaciones como la que se ha vivido en estos días. Pasó lo mismo cuando mataron a Alex Lemun y Matías Catrileo. Esta nula voluntad política no resuelve los problemas con la aplicación de leyes represivas (ley antiterrorista), encarcelamiento o asesinatos, ya que la rabia se acumula y dan más ganas de seguir reivindicando territorios.

- ¿Y cómo evalúa los ofrecimientos de diálogo desde el gobierno?

Bachelet dice que debe existir diálogo, pero ella solo dialoga con los inversionistas y latifundistas que están en el territorio mapuche para proteger sus intereses económicos, ejerciendo represión de diferentes formas... ¿Acaso somos nosotros los que ejercimos primero la violencia? Tenemos derecho a la legítima defensa. Pienso que seguirá pasando lo mismo, porque el modelo económico que existe y se aplica en territorio mapuche no respeta a nada y a nadie, lo único que se respeta es el dinero. Cada comunidad lucha como estima conveniente. Se han buscado las instancias de diálogo y se han dado plazos al gobierno, pero este ha cerrado sus puertas y tampoco ha cumplido sus compromisos.

La reforma constitucional

- ¿Cuál es su opinión respecto de la Reforma Constitucional que analiza el Parlamento respecto de los pueblos indígenas? ¿Participó en la consulta su comunidad Cacique José Guiñon?

La reforma constitucional es una herramienta más de dominación y va a pasar lo mismo que con la ley indígena, es decir, no habrá ningún respeto a los pueblos originarios cuando se quiere implementar un megaproyecto económico, por ejemplo, Ralco; Pascua Lama; Geiser del Tatio; Mehuin; las nuevas represas, etc. No hemos participado en ninguna consulta y tampoco nos han informado de qué se trata.

- ¿Puede enumerar las principales irregularidades que marcaron el proceso en el cual usted fue condenado a diez años y un día?

Las pruebas que el Ministerio Público presentó en el juicio fueron diferentes a las presentadas cuando nos investigaron y sin embargo nos condenaron por las pruebas testimoniales presentadas en la investigación y no por las del juicio. Para obtener declaraciones en contra nuestra usaron testigos pagados y protegidos. Nuestros descargos no fueron tomados en cuenta, como si jamás hubiéramos presentado algo a favor nuestro al tribunal. Y la sentencia dictada era la copia exacta del fallo por el cual el mismo tribunal había condenado previamente a los lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin. Se vulneraron totalmente derechos humanos básicos como la presunción de inocencia y el derecho a revisión de la sentencia por un tribunal superior. La Corte de Apelaciones de Temuco no revisó el fallo condenatorio como debiera haberlo hecho.

- ¿Por qué para el tribunal de Angol que lo juzgó a usted, el incendio en Poluco Pidenco fue un hecho terrorista y no lo fue para otro tribunal de la misma ciudad que juzgó a otros comuneros por el mismo hecho?

Pienso que eso fue porque cuando nos juzgaron, Ricardo Lagos Escobar (Capitán Planeta) dio una señal política a la inversión forestal en territorio mapuche, para aplacar las movilizaciones relacionadas a la recuperación de tierras.

- ¿Cómo evalúa la decisión de los comuneros que el año 2004, cuando se hizo el juicio no se presentaron a tribunales? ¿Cree que sus razones justifican el costo represivo que debieron enfrentar sus respectivas comunidades desde entonces, con permanentes allanamientos?

El juicio del caso Poluco Pidenco fue político, por lo tanto, la decisión de no presentarse a tribunales fue buena porque nunca se comprobó nuestra participación en los hechos y al no presentarse ellos denunciaban la falta de garantías para un debido proceso. Pienso que el costo represivo de las comunidades no fue porque lamieng y pu peñi (las hermanas y hermanos) se clandestinizaron, sino más bien se debió a que el Estado protegió los intereses de la forestal Mininco cuando esas comunidades tomaron la decisión de recuperar sus tierras.

- Usted es sindicados públicamente como miembro de la Coordinadora Arauco Malleco. ¿Cuál es el planteamiento de la CAM?

Mi posición de preso político Mapuche no obedece a ningún tipo de militancia, sino más bien solamente, a mi condición de Mapuche de la comunidad José Guiñón, del sector San Ramón, comuna de Ercilla, que siempre ha intentado luchar por la autonomía de nuestro pueblo. Descarto de plano militancia mía en la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), pese a mantener respeto hacia su orgánica, por ser parte también de la lucha del Pueblo Mapuche.

- ¿Qué ha ocurrido con la demanda que ustedes interpusieron ante la Comisión Interamericana de DDHH contra el Estado de Chile?

Se buscó inicialmente una solución amistosa, pero el gobierno de Michelle Bachelet Jeria no mostró voluntad para ello, por lo tanto, y el caso ingresó a la Corte Interamericana de DDHH. Se demanda del Estado que reconozca su responsabilidad internacional por esta violación de derechos humanos; el cese inmediato y definitivo de la privación de libertad que afecta a Patricia Troncoso, Juan y Jaime Marileo, José Huenchunao. Asimismo el cese de la orden de detención que pesa sobre Juan Millacheo Lican y la garantía de no repetición, es decir, que no se repita la misma situación en otros casos. Se le pide al Estado la modificación de la ley 18.314 sobre conductas terroristas, de modo que se ajuste a los derechos humanos. También el cese de las inhabilidades generales y especiales contenidas en la sentencia y la eliminación de las anotaciones penales y policiales, así como la eliminación de las huellas genéticas del Sistema Nacional de Registro de ADN.

- ¿Cómo fue la toma de muestras de su ADN?

Fue un procedimiento arbitrario. No se me informó de que se trataba. Me llevaron engañado a la cárcel de Angol, alrededor de las 24:30 horas del 25 de noviembre del 2008. Me tuvieron en el gimnasio hasta las tres de la madrugada para sacarme recién las muestras biológicas. Sólo me dijeron las personas a cargo: “…cumplimos órdenes del gobierno…”. Me di cuenta de la gravedad de la situación luego de investigar sobre el tema y leer un artículo de un diario donde se anunciaba la aprobación del reglamento de la ley que permite el banco de ADN. Me volvieron a atropellar, me encarcelan injustamente, me dieron beneficios sólo después de las huelgas de hambre ¡y a cambio roban mi ADN! Este procedimiento es un instrumento de control social y de incriminación criminal para el Estado chileno que se colude con EEUU para violar una vez más los derechos de las personas. Buscan lograr que los montajes que acostumbran a levantar en contra de quienes se rebelan en contra de lo establecido sean más objetivos. En particular me pone en situación especial de vulnerabilidad ya que por un período de 30 años bastará con determinar la equivalencia, por ejemplo, del registro genético de un cabello mío encontrado en una comunidad mapuche; en alguna vestimenta o gorro, para incriminarme en hechos ocurridos en la zona o sector aledaño aunque yo no haya participado en ellos.

- ¿Cuál es su evaluación de la reforma procesal penal y su aplicación en la zona mapuche?

La reforma procesal penal permitió la militarización de las comunidades, autorizando a carabineros a allanar casas y hacer operativos como aquel en que asesinaron a Alex Lemun. Se permitió la aplicación de leyes como la Antiterrorista y Seguridad Interior del Estado. En resumen fue un instrumento de control social en contra del pueblo mapuche.

* Nota: En 1977 los comuneros mapuche de Tricauco, que formaban parte de un asentamiento de la Reforma Agararia desde los años del gobierno del Presidente Salvador Allende fueron desalojados del fundo Pidenco, siendo quemadas sus casas por carabineros y efectivos del regimiento Húsares de Angol. En una parte del fundo Pidenco (380 hás) fueron parcelados los ex trabajadores del fundo, pero en cambio los comuneros mapuche debieron regresar a la reducción. Entre 1982 y 1986, esas tierras fueron vendidas por el Estado a Forestal Mininco y forman parte de las tierras ancestrales que reivindica la comunidad, Antes del proceso de reducción.el cacique José Guiñon y Antiqueo poseían una superficie total de 12.550 hectáreas. .Hoy los títulos de dominio de esas tierras pertenecen a las forestales Mininco, Arauco, Millalemu, y Cautín, y también a algunos particulares.

Azkintuwe

jakinda ere

Irekia naizela uste dut
lotsatia naizela jakinda
Langilea naizela uste dut
alferra naizela jakinda
Polita naizela uste dut
itsusia naizela jakinda

jakinda ere
uste badut
banaiz

Feminsta naizela uste dut
berriro ere erahil zaituela jakinda
Antikapitalista naizela uste dut
bankuan dirua dudala jakinda
Artista naizela uste dut
desastrea naizela jakinda
jakinda ere
Koherentea naizela uste dut
kontraesanez beteta

2006

Arrayuak!! badatozela San Pelayuak!!

Larunbat honetan kalera aterako gara festa giroan herritarrei informazioa banatu eta azkenengo berriak kontatzera. San pelaiotarako prestatu dugun egitarau tentagarria ere zabalduko da, triki doinuekin eta giro alaian!

Gauean festarekin jarraitzeko hiru kontzertu interesgarriak izango ditugu Putzuzulon. Animatu!!

Eta oraindik ez baduzu adierazpen sinatu, ez itxaron gehiago eta kilikatu hemen.

10'30etan Musika Plazan. Informazio banaketa herri guztitik zehar.

13'00etan Triki poteo. Egitarau banaketa. Munoatik abiatuta

Gurekin Jaitik proposamena: kuadrilako blusakin ateratzia kalera!

21'00etan Kontzertua. Putzuzulo gaztetxean.

mallacan

3 mujeres para desminar el desierto



YO DONA. 28/03/2009

por VALERIA SACCONE + fotos PABLO BALBONTIN/CONTACTOFOTO

Sin embargo, hay territorios infectados de estos sanguinarios artefactos. YODONA asiste a su desactivación.

En medio del Sáhara, tres mujeres y tres hombres caminan entre la arena envueltos en pesados chalecos azules. Las chicas llevan sus cabezas cubiertas por un turbante y su cara protegida por una máscara de plástico transparente. Alrededor de su cintura, unos artilugios pitan cada vez que se topan con algún objeto metálico. Sus piernas se mueven dentro de un endeble rectángulo amarillo, que es parte de su equipamiento. Todo acontece en la máxima lentitud. Exploran el territorio con movimientos prudentes que recuerdan los discretos pasos de un puma.

Las chicas se llaman Toufa, Chaia y Mariam, y son las primeras y únicas mujeres saharauis que trabajan en el programa de desminado del Sáhara Occidental. Desde hace un año, arriesgan su vida para desactivar minas antipersona, bombas de racimo, misiles y todo tipo de artefacto explosivo enterrado en el desierto. «Antes de comenzar este trabajo, no tenía ni idea de que hubiese tantas minas en nuestra tierra», reconoce Mariam Zaid Ahmar, 23 años y una mirada tan firme y profunda, que parece desmentir el hecho de que es la más joven del equipo. «Nunca en mi vida había visto una mina de cerca, a lo sumo en la televisión», asegura Toufa Brahim Balel, enfundada en una melfa rosa, el traje tradicional del Sáhara.

Hasta 10 millones de minas y bombas de racimo se ocultan a lo largo de los 2.700 kilómetros que mide el muro de la vergüenza. Así se refieren los saharauis a la enorme fortificación que separa el Sáhara ocupado por Marruecos, desde 1975, de los territorios reconquistados por el Frente Polisario durante 16 años de una guerra sangrienta, que acabó en 1991 y dejó centenares de muertos entre la población civil. Es una larga herida de alambre de espino y arena que rompe en dos un pueblo y su país. El reino alauí lo construyó en los años 80 para repeler los ataques de los guerrilleros saharauis, y llegó a gastarse en su mantenimiento la cifra astronómica de tres millones de dólares diarios. Vigilado permanentemente por 165.000 soldados armados hasta los dientes, el muro del Sáhara está considerado como el mayor campo de minas del mundo. Desde 2006, la ONG británica Landmine Action (LMA) lucha para recuperar este territorio martirizado por las bombas y muy rico en fosfatos, una materia prima muy valiosa para la fabricación de fertilizantes y la verdadera razón de este conflicto olvidado.




En el Sáhara LMA ha instalado su cuartel general en Tifariti, una pequeña aldea del desierto a 600 kilómetros de Tindouf (Argelia), donde 200.000 refugiados saharauis malviven desde hace 33 años en campamentos precarios, y en condiciones humanas y sanitarias desesperadas. Tifariti es un emblema en la reciente historia de los saharauis. Aquí recalaron los primeros refugiados tras la ocupación de Marruecos, después de la retirada de España. Sobre estos campamentos improvisados cayeron las bombas marroquíes de napalm y fósforo blanco, en 1976. Desde entonces, este poblado está habitado sólo por nómadas y un puñado de militares polisarios que defienden los territorios arañados a los marroquíes a costa de muchas pérdidas humanas.

Una escuela sin alumnos, un hospital sin pacientes y una decena de casas en ruinas, construidas en la época de la colonización española, son los únicos edificios de este asentamiento. Aquí, YO DONA encontró a las mujeres de las minas. «Mis amigas se sorprendieron cuando les conté que iba a trabajar en este proyecto», recuerda Toufa, de 28 años. «Alguna me dijo que podría ser peligroso pero, al final, tanto ellas como mi familia entendieron mi elección», añade en hassania, el dialecto árabe que hablan los saharauis. La entrevista se desarrolla en el comedor de la sede de LMA, un cuarto sencillo y oscuro en el que sólo hay una mesa, un televisor, una nevera y un hervidor de agua para el café. Toufa y Mariam se enteraron del programa de LMA por un anuncio en la radio saharaui. «Nunca había estado en Tifariti, pero lo tuve claro desde el minuto uno», dice la primera. «Es un proyecto humanitario muy bonito. Nuestra labor contribuye a disminuir el número de víctimas de las minas», añade la segunda. «Para ellas es un gran desafío y, al mismo tiempo, una muestra de la fuerza de la mujer saharaui. Estamos muy orgullosos de ellas», afirma Ahmed Sidi Ali, director de LMA en el Sáhara Occidental. Tifariti representa la tierra prometida, el primer sitio al que acudir, si se llegase a celebrar el ansiado referéndum sobre la autodeterminación que la ONU viene prometiendo (y aplazando) desde hace ya tres décadas. «Por eso empezamos a limpiar esta zona. La seguridad es primordial para repoblar esta ciudad», dice Ahmed.



Hoy, 30 PERSONAS TRABAJAN DE FORMA ESTABLE EN EL PROGRAMA DE DESMINADO DE LMA. OTROS TRES EQUIPOS DE SEIS REALIZAN EL TRABAJO de campo necesario para localizar y neutralizar las minas en la zona saharaui del muro. El resto de empleados se encarga de tareas administrativas y organizativas: hay desde un cocinero hasta un experto en tecnología y GPS, Aslan, un checheno que ha cambiado las montañas del Cáucaso por las dunas del desierto. También colabora un médico alemán. Ralf enseña a los miembros sanitarios del equipo a prestar auxilio en caso de accidente, ya que están constantemente en contacto con materiales explosivos. «Nuestro personal médico debe estar capacitado para estabilizar al paciente hasta que pueda ser trasladado al hospital más cercano», explica este hombre, que ha dejado durante dos meses su sueldo de médico en Suiza para colaborar con la ONG. En total, seis mujeres operan en la sede de LMA: tres en el desminado y, otras tres, en la administración. Su presencia no es casual. Según Ahmed, responde al deseo del Gobierno saharaui en el exilio de fomentar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, todo un hito para un pueblo musulmán. LMA se hizo eco de este planteamiento y, desde la radio saharaui, lanzó una convocatoria sólo para mujeres. Se presentaron 35 chicas, entres ellas, Toufa y Mariam. En cambio, Chaia Sidahmed Mohamed Lamin, la tercera operadora, se enteró del proyecto por un amigo. Esta mujerde 29 años, trabajaba como enfermera cuando se presentó a las pruebas de selección. Está divorciada y tiene una hija de nueve años que estudia en Argelia, como muchos niños saharauis que ya completaron la educación primaria en los campamentos de Tindouf. Esto no supuso ningún impedimento para que decidiera cambiar su vida y ocuparse del desminado de una de las zonas más peligrosas del planeta. «Tiene mucho valor, no teme nada, ni las explosiones», asegura Mohamed, el traductor y compañero de aventuras. «Sabemos exactamente la hora de cada explosión, nos la comunican vía radio», afirma Chaia con una gran sonrisa. «Conocemos a la perfección todas las medidas de seguridad. No hay que tener miedo», agrega Mariam.

Estas mujeres han dejado su mundo para enrolarse en un proyecto que conlleva muchos riesgos. Les mueve un fuerte compromiso patriótico. «Queremos ayudar nuestro país y salvar vidas», dice cada una su manera. En varios momentos de la entrevista, su mirada se pierde en la pantalla de la tele. Una novela en árabe capta toda su atención. Mientras siguen el capítulo con el rabillo del ojo, hablan de las minas como un tendero hablaría de pepinos. Para ellas, forman parte de la rutina. Todo en la sede de LMA recuerda la tremenda capacidad del ser humano para construir máquinas de muerte. Un mostrador recoge varios ejemplares de minas, bombas, granadas y cohetes. De las paredes cuelgan varios mapas de zonas minadas. Aslan y Ralf muestran una documentación sobre los accidentes registrados en la zona desde que arrancó el proyecto de desminado. El más grave ocurrió en febrero de 2007. Salek Mahmoud, un niño de 14 años, murió a consecuencia de la explosión de una bomba de racimo. Su hermano Said resultó gravemente herido. Hace un año, otro joven de 17 años fue alcanzado por la explosión de una bomba, aunque no falleció. «Al otro lado del muro también hay muchos accidentes con las minas, pero nadie los contabiliza», resalta Ahmed, el director del proyecto. En abril de 2008, dos nómadas resultaron heridos mientras intentaban recuperar su camello, que se había perdido en una zona contigua al muro, donde hay más minas. Por suerte, sólo murió el camello. Finalmente, el pasado 13 de octubre dos jóvenes de 22 años reportaron graves heridas en las manos y en la cara, al recoger una mina del suelo. Tras ver las fotos de las víctimas, el nivel de admiración crece. Sin duda, hay que tener valor para caminar sobre un terreno minado tan sólo con la protección de un chaleco y una máscara. El trabajo en el Sáhara es complejo y se articula en varias fases: reconocimiento visual de la zona; localización e identificación de los artefactos; señalización de las zonas peligrosas con marcas convencionales rojas y blancas; y finalmente, explosión de las minas y bombas todavía activas. Es una tarea que requiere mucha paciencia, porque hay que rastrear el territorio palmo a palmo con detectores de metales muy sensibles.

El problema es que los años de guerra y de alto el fuego militarizado han dejado el desierto plagado de una cantidad inimaginable de chatarra. El trabajo se ve dificultado por los acuerdos internacionales entre Marruecos, el Polisario y la ONU, que prohíben a los equipos acercarse a más de cinco kilómetros del muro, a la que se considera zona franca. Los miembros de LMA trabajan de lunes a domingo durante ocho semanas. Después, tienen dos semanas libres y pueden viajar a los campamentos para visitar a sus familias. La magnitud del muro, unida a la escasez de recursos de esta ONG, convierte la limpieza del Sáhara en una labor titánica. Hay que estar realmente motivado para no desanimarse ante una tarea, que puede durar décadas. «Es un orgullo estar aquí. Siempre soñé con ser militar y trabajar entre hombres, porque ellos van a la guerra», atestigua Chaia. No hay que olvidar que los saharauis, pese al alto el fuego de los últimos 17 años, conservan una mentalidad bélica y ven a Marruecos como su enemigo. Pero Chaia no desea que haya guerra. «Espero que el pueblo saharaui logre la independencia lo antes posible. Yo soy optimista», declara.

El pasado 3 de diciembre, 94 países, entre ellos España, firmaron en Oslo el tratado internacional que prohíbe las bombas de racimo. Son muy peligrosas, y hasta más mortíferas que las minas, porque contienen en su interior minibombas que quedan diseminadas por el territorio y explotan cuando alguien las pisa. MARRUECOS, QUE EMPLEÓ ESTAS ARMAS EN LA GUERRA CONTRA EL FRENTE POLISARIO, NO HA FIRMADO EL ACUERDO DE OSLO, AL IGUAL QUE EE UU, RUSIA, CHINA E ISRAEL. Tampoco ha suscrito la Convención de Ottawa de 1997, que prohíbe el uso de minas antipersonas. Se calcula que causan hasta 20.000 víctimas al año en todo el mundo y que, desde 1965, cerca de 110.000 personas murieron o quedaron mutiladas por la explosión de bombas de racimo. Más de la cuarta parte de ellas son niños, que las confunden con juguetes.

Ambos artefactos tienen un efecto indiscriminado sobre la población civil; obstruyen el desarrollo económico, en cuanto impiden toda actividad agraria; y ralentizan la reconstrucción de infraestructuras. Como ha quedado patente en el Sáhara Occidental, retrasan y dificultan el regreso de refugiados, y tienen un impacto negativo en la pacificación y la asistencia humanitaria.
Toufa, Chaia y Mariam preparan el té, como todas las tardes. Es el té del desierto y se toma tres veces en vasos diminutos. «El primero es amargo como la vida, el segundo es dulce como el amor y el tercero es suave como la muerte.» Como las minas, también esta ceremonia requiere tiempo y paciencia. Es una liturgia que se repite a todas horas en muchos rincones del desierto, desde las jaimas de los nómadas hasta los cuarteles militares.

La charla alrededor del té se torna cómplice. Toufa reconoce que echa de menos a su familia, «sobre todo a mi abuela, me crié con ella». Pero todas coinciden en que han encontrado una segunda familia. No les une sólo el trabajo y la lejanía, también el estilo de vida. En LMA no hay cuartos individuales y las chicas duermen juntas en una habitación comunitaria, sobre las tradicionales mantas del desierto. Aunque están encantadas con su trabajo, admiten que no está exento de dificultades. Lo peor, sin duda, es cuando pega el sol. «Con la máscara y el equipo protector, se pasa mucho calor», señala Toufa. También hay tormentas de arena y los extenuantes viajes por las rutas del Sáhara. ¿Dejó algún novio en los campamentos? Toufa baja la mirada y susurra con una sonrisa: «Son cosas íntimas». Nayat Mohamed Salem Sanusi, la secretaria del programa, 24 años y una belleza penetrante, se echa a reír a carcajadas: «Yo no tengo novio, pero si algún día hay boda aquí en Tifariti, te invitamos». Entra Safia Sidahmed, la jefa de finanzas. «Es otra víctima de la epidemia de soltería», bromea Mohamed. Safia es la que paga los sueldos, 300 euros al mes para jugar con fuego, nunca mejor dicho. Fue la primera mujer en LMA. «Al principio pensé en volver a los campamentos», dice esta chica de 28 años, «pero pronto cambié de opinión. Me arroparon y no dejaron que echara de menos a mi familia», agrega. Y Nayat nos despide solemne: «Espero que los lectores no olviden que aquí hay un país que lucha por la libertad».

Txoria txori

Sarri artio, Mikel!

Ez XX ezta XY ere, ezberdina?